1 Nefi 15.
8 Y les dije: ¿Habéis preguntado al Señor?
9 Y me contestaron: No, porque el Señor no nos da a conocer tales cosas a nosotros.
10 He aquí, les dije: ¿Cómo es que no guardáis los mandamientos del Señor? ¿Cómo es que queréis perecer a causa de la dureza de vuestros corazones?
11 ¿No recordáis las cosas que el Señor ha dicho: Si no endurecéis vuestros corazones, y me pedís con fe, creyendo que recibiréis, guardando diligentemente mis mandamientos, de seguro os serán manifestadas estas cosas?
Al leer estos versículos, sentí, que a veces podríamos llegar a experimentar aquel sentimiento que el Señor no puede mostrarnos "ciertas cosas" justamente a nosotros, o que simplemente no puede mostrarnos aquella claridad, para algunas situaciones de nuestra vida.
Podemos vivir una situación en la cuál necesitamos tener claridad, tal vez en nuestros estudios, en nuestro trabajo, en cómo organizar mejor nuestro tiempo y tareas y llegar a considerar que el Señor "no nos dará a conocer tales cosas a nosotros" . Poco a poco, he aprendido la valiosa lección de cómo el Señor está en los detalles de nuestra vida, cuando conversaba con Él por medio de la oración sincera y le expresaba todo lo que me preocupaba, todo lo que deseaba hacer, ya sea aquel día, o en un futuro, ya sea si se trataba de un asunto muy importante o algo sencillo sobre como administrar mí día, luego, el meditar en mí día, y recordar aquellas oraciones, podía ver la manera en la que Él me había brindando claridad, en cómo me había inspirado a hallar la respuesta que necesitaba, en cómo había inspirado a otros a qué pudieran ayudarme.Por medio de esas pequeñas cosas, pude aprender que al Señor le interesa los detalles de nuestra vida, Él puede ayudarnos a realizar aquello que deseamos y que muchas veces no sabemos cómo lograrlo, o no tenemos la claridad para seguir adelante con la decisión que ya hemos tomado.
No debemos dudar sobre las cosas que el Señor puede revelarnos o no, Él nos conoce a la perfección y tiene un conocimiento mayor al que nosotros poseemos, todas las cosas están delante suyo, y sí, tal vez aún luego de orar y confiar en Él, no obtendremos las respuestas que deseamos, pero, sé que Él puede brindarnos la fortaleza que necesitamos para seguir adelante, hasta que se nos revele lo que deseábamos o necesitábamos.
"Una importante y reconfortante doctrina del evangelio de Jesucristo es que nuestro Padre Celestial tiene un amor perfecto por Sus hijos. Debido a ese amor perfecto, Él nos bendice no solo de acuerdo con nuestros deseos y necesidades, sino también según Su infinita sabiduría. Uno de los aspectos de ese amor perfecto es la participación del Padre Celestial en los detalles de nuestra vida, incluso cuando no seamos conscientes de ello ni lo comprendamos. " élder Brook P. Hales.
Comentarios
Publicar un comentario