Números 13-14
Al leer esta historia, trate de meditar en aquella pregunta que sugiere el manual de ven sígueme, y llegue a la conclusión que la diferencia que existía entre aquellos que habían sido pesimistas en cuanto a la tierra de promisión y a los que habían visto un panorama diferente, era la fe o la falta de fe que habían tenido. Aquellos 10 hombres, admitían que en aquella tierra "fluía leche y miel", pero pensaron que no podrían obtener aquella tierra por causa de la "fortaleza" que aquel pueblo tenía, ellos duraron de las capacidades que tenían por ser un pueblo escogido del Señor, y considero que no recordaron los milagros que el Señor había hecho por ellos, tal vez por la rutina de cada día, perdieron la capacidad de asombro y simplemente se acostumbraron a su situación, y aquel recuerdo del poder de Dios pasó a ser un hecho más en sus vidas. Pero, Josué y Caleb vieron otra perspectiva, ellos sabían que a pesar de la fortaleza de aquel pueblo, ellos contaban con la fuerza del Señor, la cuál, era más poderosa que todos aquellos hombres que habitan la tierra de Canaán.
A veces, las personas tienden a ver las cosas de una manera muy "realista", lo cuál, no está mal, debemos ser realistas de lo que sucede a nuestro alrededor y comprender cómo realmente son las cosas, pero si esa "realidad", supera nuestra capacidad de tener fe en el Señor, entonces estamos fallando en algo. A pesar de la realidad de cómo sean las cosas, hay también una realidad inalterable, la cuál es; "el Señor puede hacer milagros en nuestra vida, si tenemos fe en Él". En el libro de Mormón el Señor declaró;
"35 Y ahora bien, amados hermanos míos, si resulta que estas cosas de que os hablo son verdaderas, y en el postrer día Dios os mostrará con poder y gran gloria que son verdaderas, y si son verdaderas, ¿ha cesado el día de los milagros?
36 ¿O han cesado los ángeles de aparecer a los hijos de los hombres? ¿O les ha retenido él el poder del Espíritu Santo? ¿O lo hará, mientras dure el tiempo, o exista la tierra, o haya sobre la faz de ella un hombre a quien salvar?
37 He aquí, os digo que no; porque es por la fe que se obran milagros; y es por la fe que aparecen ángeles y ejercen su ministerio a favor de los hombres; por tanto, si han cesado estas cosas, ¡ay de los hijos de los hombres, porque es a causa de la incredulidad, y todo es inútil!".
Los milagros cesan cuando dejamos de creer en que eso puede ocurrir, nos sumergimos tanto en como son las cosas o en la difícil situación en la que estamos, que vemos cómo algo imposible las promesas del Señor, perdiendo de vista el poder que Él tiene para hacer milagros. Es lo mismo que sucedió con el pueblo de Israel, ellos dejaron de creer y de confiar en el Señor, subestimaban Su poder aún después de todos los milagros que habían visto, por ende aquellas cosas sagradas fueron retenidas de ellos.
Josué y Caleb fueron bendecidos por aquella confianza en el poder de Dios, viendo cómo el Señor actuaba para su favor, y llegando a comprender una vez más que no hay nada imposible para Dios, lo cual les ayudo en un futuro a realizar cosas difíciles o imposibles, porque tenían la plena certeza de que el Señor estaría con ellos.
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