Pruebas... ¿Aflicción o gozo?

Antes de abandonar la presencia de nuestro Padre Celestial y su Hijo Jesucristo, y venir a nuestro días de probación se nos dieron instrucciones y se nos advirtió de la tarea que tendríamos en nuestros días de probación sabíamos que nos esperaban  tiempos difíciles que pasaríamos por enfermedades, temores,angustias, y pruebas que probarían nuestra fe, eramos concientes que el camino a veces se tornaría rocoso, borroso y muchas veces veríamos la meta un tanto lejana e inalcanzable… pero aún así aceptamos deseoso el venir y pasar por todas esas pruebas, porque sabíamos que si nos mantenemos fieles a pesar de todas esas dificultades esas pruebas servirían para nuestro bien… “ si las bravas olas conspiran contra ti; si el viento huracanado se hace tu enemigo; si los cielos se ennegrecen y todos los elementos se combinan para obstruir la vía; y sobre todo, si las puertas mismas del infierno se abren de par en par para tragarte, entiende, hijo mío, que todas estas cosas te servirán de experiencia, y serán para tu bien.” Doctrinas y convenios 122:7.
Al aceptar el plan de nuestro Padre Celestial lo hicimos con gozo y entusiasmo de  
de servir en su obra  y de cumplir su voluntad. A veces tendemos a olvidarnos de nuestro propósito, de aquel potencial divino que desarrollamos antes de venir a la tierra, es sumamente necesario que no olvidemos nuestra misión en estos días de probación ya que aquellos días que nos traen pesar no son nada comparado con el gozo interminable que tendremos al volver a la presencia  de nuestro Padre Celestial, el Profeta Alma le enseñó a su hijo Helamán la importancia del arrepentimiento el gozo y la sanación que traen consigo. (Alma 34:19 - 20)
“Oh Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de mí    que estoy en la hiel de amargura, y ceñido con las eternas cadenas de la muerte!”
“ Y he aquí que cuando pensé esto, ya no me pude acordar más de mis dolores; sí, dejó de atormentarme el recuerdo de mis pecados.”
Y, ¡oh qué gozo, y qué luz tan maravillosa fue la que vi! Sí, mi alma se llenó de un gozo tan profundo como lo había sido mi dolor.”
“ Sí, hijo mío, te digo que no podía haber cosa tan intensa ni tan amarga como mis dolores. Sí, hijo mío, y también te digo que por otra parte no puede haber cosa tan intensa y dulce como lo fue mi gozo”.
Muchas veces esas pruebas requerirán de nuestro arrepentimiento y nuestra humildad para buscar la ayuda de nuestro Salvador y enderezar nuestros caminos, Joseph Brough dijo: “ Para ayudarnos a avanzar y a triunfar en épocas de dificultad con esos vistazos de la eternidad, sugeriré dos cosas: Debemos afrontar cosas difíciles: primero, perdonando a los demás, y, segundo, entregándonos al Padre Celestial…
Esas cargas muchas veces serán difíciles de llevar si, pero no es necesario hacerlo solos el Salvador enseñó; “En el mundo tendréis aflicción. Pero confiad; yo he vencido al mundo”. A pesar de esas aflicciones podremos encontrar paz pero debemos confiar en Jesucristo porque sólo en Él hallaremos paz , Él a vencido al mundo por nosotros Él más que nadie conoce nuestras batallas, nuestros dolores, nuestros pecados, nuestros sufrimientos penas y angustias,  también conoce y valora aquéllos momentos en los cuales hallamos gozo al pasar por esas dificultades. Esas pruebas son una forma de probar nuestro obediencia y el buen uso de nuestro albedrío al elegir confiar en Él y buscar su ayuda, elegir el camino estrecho y angosto que muchas veces se nos será difícil pero es lo único que puede conducirnos a la felicidad eterna, al pasar por esas dificultades nos daremos cuenta que realmente nos sirvieron para nuestro propio bien, seremos más humildes y propensos a buscar la ayuda divina de nuestro Salvador y Redentor sabiendo que Él nos ayudará, cuando estemos sumergidos en la angustia y la desesperación ante una prueba que nos esté siendo difícil de llevar apartemos un momento de nuestro tiempo arrodillandonos y  buscando la ayuda divina de nuestro Salvador Jesucristo hablen con Él, confiesen sus problemas, sus preocupaciones y miedos tengan la humildad para ofrecerle su corazón y su confianza y simplemente esperaren a que “sea su voluntad” muchas veces trataremos de buscar una solución a nuestra manera y cuando no la obtenemos tendemos a decirnos a nosotros mismos  “Padre está no es la solución que yo esperaba…” pero tenemos que comprender dos verdades; Primero, Él jamás nos dará una prueba que no podamos superar y segundo sus tiempos no son los mismos que los nuestros debemos confiar en sabiduría de aquel Dios que todo lo sabe “ todas las cosas han sido hechas según la sabiduría de aquel que todo lo sabe.” (2 Nefi 2:24) mostrar nuestra obediencia y  simplemente esperar en su voluntad… pedir como el Profeta Nefi con toda la fuerza de nuestro corazón alma y mente que Él pueda enderezar  nuestros caminos y no dejarnos caer.
“¡Endereza mi sendero delante de mí! No pongas tropiezo en mi camino, antes bien despeja mis vías ante mí; y no obstruyas mi sendero, sino más bien las vías de mi enemigo”
Hermanos/as  encontremos gozo en el camino de vuelta a casa, recordemos siempre las promesas de nuestro bondadoso Padre Celestial y su Hijo Jesucristo, recordemos siempre aquellas experiencias espirituales en las cuales ellos demostraron su poder de sanar nuestras heridas y darnos fuerzas para seguir adelante, oremos a ellos en busca de su ayuda y sus bendiciones de su guía, pedan sus respuestas a aquellas dudas que ella preocupan ya que si ...“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla..”  Él nuestro Salvador Jesucristo iluminará nuestros caminos con su incomparable luz y esperanza.
Testificó del poder sanador que podemos encontrar en la expiación de nuestro Salvador, y que mediante ella podemos sanar nuestras heridas podemos superar cualquier dolor y podemos encontrar fuerzas para seguir adelante, testificó que por Él y solo por Él podemos ser limpiados de todo pecado que hayamos cometido y volver dignamente a su presencia, testificó que dependo de su ayuda para encontrar gozo en las adversidades, Testificó que Él nos ama a cada uno de nosotros y nos conoce perfectamente, su amor hacia nosotros es perfecto y no tiene fin testificó todas estas cosas en su sagrado nombre en el nombre de Jesucristo. Amén.

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