"Ablanda tu corazón..."

Desde el tiempo en que nuestros primeros padres habitaron la tierra el Señor los instó a que ablanden sus corazones y no lo endurezcan ¿Por qué se habrá preocupado el Salvador en hacer tanto hincapié en algo que parece “simple”? Considero que al endurecer nuestros corazones nos privamos de las bendiciones que Él está dispuesto a darnos para que podamos sentir el verdadero gozo, para muchos tal vez esto requiera un trabajo que parezca un poco complicado o difícil, algunos pueden llegar a considerar esta exhortación como algo que los vuelve “débiles” e indefensos a ser lastimados pero, ¿acaso no somos más débiles si no nos permitimos amar y poder experimentar el gozo del fuego de Su amor? El tener la capacidad de amar con todo nuestro corazón alma, mente y fuerzas, requiere valor, requiere acción, requiere efectuar actos grandes o pequeños pero significativos que demuestran nuestro amor hacia nuestro Salvador y las personas de nuestro alrededor, requiere cuidado, requiere comprensión, requiere que perdonemos todas las veces que sea necesario perdonar… Creo que el amor es para personas fuertes y valientes que están dispuestas a perderse en acciones desinteresadas solo por ver la felicidad en el rostro de las demás personas o ver que aliviamos un poco sus cargas al escucharlos, requiere estar dispuestos a “creer en las cosas que no se ven” y abrir nuestros ojos espirituales de la fe (lo cual realmente importa) y enfocarnos en las cosas que no podemos ver pero que podemos sentir arder en nuestros corazones, como mencione en algunas personas puede resultarles más fácil el tener la capacidad ilimitada de amar pero, no pierdan las esperanzas hermanos/as recientemente el Profeta Rusell M Nelson declaró lo siguiente; “Él nos dio la capacidad ilimitada de amar, con la ayuda del Salvador podemos aprender a amar como Él amó, quizás requiera un cambio de corazón, ciertamente que se ablande nuestro corazón…” Al observar y llegar a comprender, ampliar nuestro conocimiento y tratar de ver con nuestros ojos espirituales el amor que siente nuestro Salvador por nosotros inmediatamente nuestro corazón se llenará de gozo, impulsándonos a honrar Su magnífico “regalo” el cual fue otorgado para toda la humanidad, nos ayuda a recobrar la esperanza a curar corazones heridos, nos ayuda a estar dispuestos a realizar cualquier sacrificio para devolverle aunque sea una porción del amor que Él nos entregó aunque sabemos que nunca será comparara con lo que Él hizo por nosotros dándonos el mayor acto de amor que pueda existir pero, aún así debemos “hacer todo cuanto podamos”. Ese perfecto amor que El nos hace sentir nos impulsa a creer en Él aún sin haberlo visto físicamente porque sabemos con todo nuestro corazón alma, mente, y fuerzas que Él vive que nos conoce y que nosotros lo conocemos a Él porque podemos sentir el fuego de Su amor ardiendo en nuestros corazones y si algunos de ustedes aún no llegó a experimentar ese gozo al sentir que Él nos ama busquen sentirlo, el presidente actual de la iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días dijo lo siguiente; “En oración pidan tener ojos para ver la mano de Dios en su vida y en el mundo que los rodea. Pídanle que les diga si realmente está allí, si realmente los conoce. Pregúntenle qué siente Él por ustedes y luego, escuchen”. Los invito humildemente a buscar Su amor, dejar atrás el orgullo y el miedo de sentirse vulnerables al ablandar sus corazones, sean valientes como Él lo fue, amen como Él lo hizo, busquen Su ayuda para desarrollar aquel amor, sigan el consejo del Profeta Moroni; “… Amados hermanos míos, pedid al padre con toda la energía de vuestros corazones, que seáis llenos de este amor que Él ha otorgado a todos los que son discípulos verdaderos de Su Hijo Jesucristo…” Y para los que ya conocen Su amor elijan hoy amar aún más a nuestro Salvador el cual nos ama de una manera perfecta sin límites y sin margen de tiempo. Tengan las fuerzas y el valor de amar a su prójimo, no tengan miedo o vergüenza de realizar actos significativos por ellos, no tengan miedo de lo que puedan llegar a “perder” en su lugar, piensen en todo lo que pueden llegar a ganar, al ablandar sus corazones no serán débiles sino que serán personas fuertes y valientes obedientes en los deseos de nuestro Salvador de que tengamos una felicidad completa y recuerden que Él conoce nuestro corazón y desea cumplir cada uno de los deseos que habitan en nuestro corazón…

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