"Yo he rogado por ti..."

Siempre he encontrado consuelo en estas simples pero dulces palabras del Salvador a uno de Sus discípulos, a uno de Sus testigos especiales;
 “dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí satanás os ha pedido para zarandearlos como a trigo;… pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte…”.
Creo que este pequeño versículo refleja a la perfección el amor de Salvador por nosotros, el cuidado que Él desea brindarnos y Su preocupación constante por nosotros, tal como Pedro también nos enfrentaremos con desafíos por mano del adversario que trataran de sofocar nuestra fe, de nublarnos o de retrasarnos en nuestro camino de regreso a nuestro Padre Celestial, pero para nuestra suerte y beneficio tenemos alguien que vela constantemente por nosotros, por nuestra fe y protección. Pero nosotros también podríamos seguir el ejemplo tan dulce y lleno de amor de nuestro Salvador, al cuidar de aquellos a quienes amamos tal como Él lo hizo con Pedro, podemos tal como Él rogar por la fe de ellos pero eso no bastara, debemos enfocarnos en dicho cuidado podemos buscar tal como el Salvador una ayuda que nunca fallara; la de nuestro Padre. Una ayuda eterna y una guía perfecta de como cuando y que decir para ayudar y aumentar la fe de nuestros seres queridos, al accionar con fe en favor de ellos poco a poco por medio de nuestra fe podremos aumentar la fe en sus corazones hasta fortalecerlos, al orar por ellos y al demostrar confianza en un poder superior al nuestro; al de nuestro Padre quien conoce a Sus hijos a la perfección y por medio del deseo en nuestro corazón de ayudarlos no solo la confianza en nuestro Padre Celestial y en Su Hijo se fortalecerá sino que también nosotros, lograremos conocer más plenamente Su poder para bendecir a quienes amamos y llegaremos a conocer nosotros tanto como ellos lo mucho que nuestro Padre nos ama.
 El buscar la ayuda divina también aumenta en nosotros esas chispas de eternidad, al desarrollar con pequeños actos un amor puro, el cual jamás dejara de ser aumentando cada vez más en nosotros lo eterno desechando lo temporal, los consejos y consuelo pueden servir sin dudas que sirven, pero el aconsejar por medio del Espíritu podrá eliminar todo temor en el corazón de los demás, podremos decir las palabras que aquellos necesitan y que con tanto anhelo buscan nosotros podemos ser la respuesta a sus oraciones, al pedir con todo deseo que ellos puedan tener un consuelo superior al que nosotros le podremos dar, el consuelo eterno de un Padre lleno de amor sabremos con certeza que sus corazones pueden ser sanados, completamente y llenarse de la luz eterna.
Seamos aquellas manos que tanto busca nuestro Señor, aquellos brazos que sostienen y aman, seamos aquellos que siguen el ejemplo dulce tierno y lleno de cuidado que tuvo nuestro Salvador, seamos más como El al rogar, proteger, velar, y aumentar la fe de quienes amamos y estoy segura que tal como nuestro Salvador contó con la ayuda de nuestro Padre, nosotros en la tarea de cuidar a Sus hijos y llevarlos a salvo de nuevo a casa podremos contar siempre con Su ayuda.




Contenido Relacionado:

1. Lucas 22: 31- 32

Comentarios

  1. Me encanto! No había prestado atención a lo que esconde lo que dijo el Señor a Pedro, que increíble sensación es saber cuan preocupado está nuestro Salvador cuando nos enfrentamos al 'zarandeo' oh me imagino ahora cuanto querrá que mi fe no falte también... y que mejor manera también de desarrollar caridad que al responder de esta manera, emulando Su ejemplo, preocupándonos sinceramente por quienes tenemos cerca y se encuentran en medio del 'zarandeo'.
    gracias Carlu muy buenas palabras!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por leerlo amigo, se que Él está pendiente de nuestras preocupaciones y muchas veces contesta nuestras oraciones por medio del cuidado de quienes amamos...

      Eliminar
  2. Muy bueno, me hizo reflexionar bastante sobre el amor que el Salvador tiene por cada uno de nosotros al cuidarnos. Muy bueno, te felicito!!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario